Me pasa mucho, me enfurruño y se me derrumba el mundo y quiero romper cristales, reventar teléfonos y quemar coches, pero yo solo me tiro al suelo mientras grito desconsolada.
A veces me gusta pensar que si lloro lo suficiente podré ahogarme en mis lágrimas, o que alguien me matará harto de mis gritos, sin embargo, nunca pasa nada, me tumbo y desolada respiro pero no existo.
La mayoría del tiempo me la paso así: oscilando entre el hastío y la desesperación, esperando...No sé que exactamente, pero a la gente le molesta que piense de ese modo, pero teniendo en cuenta de que en este mundo somos unas siete mil millones de personas en la que cada una tiene un punto de vista, único, excepcional e irrepetible, debe de ser casi un milagro (y puede que lo sea) que alguien me entienda, entonces me ensueño y pienso que alguien se enamora de mi inexplicable locura.
Quiero hacer algo bueno mientras espero, algo ¿útil?, quiero dejar de ver la tele y encerrarme en mi cuarto a escuchar música, escribir y hacer deberes, y entretener, y no echar de menos a nadie, arreglarme el ordenador y buscar cualquier cosa para poder huir del país, y de mis amigos y de mi familia y de todas mis cagadas, que no son pocas, y tampoco me molestan, pero me gustaría tenerlas lejos, me callo más de lo que la gente cree.
La tristeza es lo único que me salva y aunque no soy una desgraciada, no soy feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario