jueves, 12 de septiembre de 2013

11-S

El 11-S de este año ha estado muy guay, como siempre, la niña mimada y consentida consigue lo que quiere y sale de casa, por la noche, a un concierto, al principio se siente mal pero luego...
Es que no saben lo que me hace la música, como me toca y me hace florecer, y no pasa nada porque me sale de dentro y me hace sentir bien, es mi droga, mi salvación, el caso es que como siempre ninguna reprimenda, pero como pasa siempre en esta casa, la procesión se lleva dentro.

Anoche me dijeron en ese sitio lleno de chicas con gafas de pasta y chicos con camisa de cuadros y tirantes que captara este mensaje: Que me olvidara del futuro, que lo que estaba pasando ahora era real, que eramos chicos guays.

Por una noche me lo creí; pasé de mis padres y me paso toda la noche reescuchando canciones sobre ir a la playa de noche y abrazar fuerte a alguien que no conozco, por una noche les creí y sonreía mientras me dormía escuchando música.

Pero hoy me he levantado y con una frase me han mandado a la mierda, qué fácil y extraño es levantarte y convertirte en nada. Y a nadie nunca le importará una mierda.

Hoy estoy cabreada, conmigo, con mi alrededor y con el mundo.
Hoy solo quiero dormir.
Hoy no quiero que sea el primer día del resto de mi vida.
Hoy no me sale llorar y no sé que hacer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario